En una nave o un taller, el climatizador evaporativo trabaja meses seguidos moviendo aire y agua. Cuando bajan las temperaturas y deja de arrancar cada mañana, es el momento de dedicarle una hora. Lo que se haga ahora decide si en mayo vuelve a funcionar a la primera o si el primer día de calor empieza con olor, menos caudal y una avería.
Esta guía es general para equipos evaporativos portátiles de uso industrial. Si el manual de tu modelo indica otra cosa, manda el manual.
El depósito de agua es lo primero. Cierra la entrada de agua si el equipo va conectado a red, abre el desagüe y déjalo vaciar por completo. Un evaporativo guardado con agua en el depósito es la causa más habitual de malos olores y de incrustaciones al volver a ponerlo en marcha.
Si el agua de tu zona es dura, aprovecha para retirar la cal acumulada en el fondo y en los bordes del depósito con un producto desincrustante apto para el material del equipo, y aclara bien.
Los paneles (o filtros de celulosa) son el corazón del equipo: por ahí pasa todo el aire. Extráelos según indique el fabricante, elimina el polvo con agua a baja presión en el sentido contrario al flujo de aire y déjalos secar por completo, a la sombra, antes de volver a montarlos. No uses agua a presión alta ni cepillos duros: el panel se deshace.
Si un panel está deformado, con zonas endurecidas por la cal o con olor que no se va, es el momento de cambiarlo, no de esperar a mayo.
Con el depósito vacío y los paneles limpios y secos, pon el equipo en modo ventilación (sin bomba de agua) durante 30 o 40 minutos. Así se seca todo el circuito interior y se evita que quede humedad en la turbina y en las conducciones durante el almacenaje.
Déjalo en un lugar seco de la nave, de pie, con el depósito vacío y el desagüe abierto, y tapado con una funda que deje respirar para que no acumule polvo en los paneles ni en la turbina. Guarda el mando y los accesorios con el equipo.
Cuando lo saques, revisa los paneles, llena el depósito, prueba la bomba y el reparto de agua y déjalo funcionar en vacío un rato antes del primer día de calor. Si el caudal es menor que el año pasado, huele o hace un ruido nuevo, es el momento de mirarlo, no en plena ola de calor con la nave a 35 grados.
Si tu actividad genera calor o la nave conserva la temperatura, no hay problema en seguir usándolo hasta que haga falta. Solo recuerda que un evaporativo trabaja mejor con aire de entrada renovado: con puertas y ventanas cerradas pierde eficacia y sube la humedad. El día que dejes de encenderlo, vuelve al punto 1.
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